Por fe, no por vista

El apóstol Tomás tuvo que ver para creer1, pero tener fe es todo lo contrario, porque implica creer sin haber visto, es más, debemos creer para poder ver lo esperamos. La base de nuestra fe es lo que está escrito en la Palabra que nos promete que seremos testigos de grandes prodigios.  Dios quiere que caminemos por fe y no por vista porque nuestros sentidos pueden engañarnos. La fe es como el más claro de nuestros sentidos.
La Palabra dice que por la fe creemos que fue hecho lo que no se veía, ya que fe es la convicción de lo que no se ve2. Todo lo creado surgió de la Palabra de Dios cuando no existía nada. Así que nadie puede decir que vive por fe si no cree lo que no ve. Además, la fe debe estar conectada a la boca, porque la Biblia dice que si confesamos lo que creemos, lo que confesamos será hecho. Debemos hablar con fe de lo que no tenemos pero tendremos, de lo que no hemos logrado,

pero lograremos.
Si quieres dejar de afanarte por tus necesidades ten fe, piensa en un sueño grande y enfócate en lograrlo. No significa que las dificultades desaparecerán, pero al concentrarte en  objetivos más altos, lo urgente será más fácil de alcanzar. Lo vemos con Erick Barrondo, marchista guatemalteco, quien a pesar de sus escasas posibilidades económicas logró entrenar para los Juegos Olímpicos. Si se hubiera concentrado en conseguir recursos para subsistir, estaría en su pueblo trabajando en alguna tarea de supervivencia, pero vio más allá y logró ser campeón. Además, él dijo que iba por la medalla de oro y se cubrió de gloria al conseguir la de plata. Su fe era tan grande que antes de irse a la competencia en Londres, ¡le compró a su familia un televisor de pantalla plana para que pudieran verlo ganar! Si hubiera llegado con la limitada aspiración de lograr “aunque fuera la medalla de bronce” quizá no logra la hazaña que conmovió a todo el mundo, especialmente a los guatemaltecos. Si quieres pegarle a las estrellas debes apuntar a la luna. Si le apuntas a las estrellas, tal vez, con suerte, le pegas al bombillo de tu casa. Es más fácil soportar la adversidad y salir adelante cuando tienes un sueño y con fe, luchas por hacerlo realidad. Necesitamos caminar por fe y no por vista3. Testimonios como este me hacen pensar que acaso nuestra abundancia de recursos es el estorbo para tu fe. Por eso, cuando venga la escasez debemos dar gracias, porque quizá ese problema se convierta en nuestra mayor oportunidad para realizar los sueños que anhelamos.

Al leer el pasaje de los ciegos que siguieron a Jesús me cuestiono porque es una pena que ellos, sin ver, lo siguieran, y nosotros que podemos ver, a veces no lo hacemos. Esos ciegos demostraron su fe con hechos y acciones4, tal como debemos hacer nosotros. Caminar por fe y no por vista significa recibir tu cheque de quincena y decirle al Señor: “Sé que este dinero no me alcanza, pero tengo fe en que Tú me proveerás ”. Cuando hagas eso, tu vida cambiará y estarás en camino a ver grandes prodigios. La mujer con flujo de sangre5 y el centurión6 se acercaron a Jesús y recibieron lo que buscaban porque escucharon sobre Él y lo buscaron. Mantengámonos atentos a Su voz para que nuestra fe crezca y nos lleve a obtener Sus promesas.
La Palabra nos cuenta la historia de Ana, madre del profeta Samuel7, quien sufría por ser estéril. Entonces, leemos que Elí se le acercó y le dijo que fuera en paz y que recibiera lo que había pedido. Luego, ella hizo tres cosas que nos enseñan muchísimo sobre nuestra correcta actitud de fe.

Primero, tomó su camino. Al escuchar lo que le dijeron, se levantó y avanzó. Cuando tienes fe retomas lo que dejaste por desánimo. ¡Dios te dice levántate y camina! No te desvíes más, avanza hasta lograr lo que tu fe te ha puesto delante. Segundo, Ana comió, significa que recuperó el deseo de vivir. Cuando fracasamos en algo deseamos morir. Pero nuestra razón para vivir siempre debe ser el Señor, frente a los problemas, las victorias y los desafíos. Si tenemos la fe puesta en Él, nada nos quitará el deseo de seguir adelante. Tercero, Ana ya no estaba triste porque la fe le devolvió el optimismo, incluso antes de ver los resultados finales. Llorar nos ayuda a desahogarnos, pero ningún problema se resuelve con llanto y la fe nos ayuda a manejar las emociones. Cuando crees que recibirás lo que anhelas, retomas tu camino, cobra sentido tu vida, y tus emociones cambian para bien. Esto provoca que tu actitud y tus pensamientos mejoren, lo que te permite alcanzar increíbles resultados. ¿Ves como todo está relacionado y se fundamenta en la fe?  Para avanzar debes soñar en grande, creer, levantarte, seguir tu camino, recuperar el sentido de vivir y mejorar tu actitud al hacer a un lado las emociones negativas. Este proceso de fe te conducirá al éxito.
Pídele al Señor que incremente tu medida de fe porque tienes sueños por lograr y milagros que testificar. Asegúrale que seguirás el camino que te ha trazado, recuperarás el sentido tu vida y cambiarás tus emociones para bien. ¡Gracia Padre por enseñarnos a vivir por fe!


1Juan 20:26-31 cuenta sobre Tomás: Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
2Hebreos 11: 1 nos enseña: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
32 Corintios 5:7 asegura: Porque por fe andamos, no por vista.
4Mateo 9:27-27 cuenta: Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.
5 Marcos 5:27-29 relata: Cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.

6Lucas 7:3 dice: Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo.
71 Samuel 1:17-18 relata: Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.